San Bernardo de Claraval
Abad cisterciense · Doctor de la Iglesia · “Doctor Melifluo”
San Bernardo de Claraval se celebra el 20 de agosto.
- Festividad
- 20 de agosto
- Nacimiento
- 1090
- Fallecimiento
- 20 de agosto de 1153
- Lugar
- Fontaines, cerca de Dijon, Borgoña
- Siglo
- Siglo 12
- Orden religiosa
- Orden del Císter
- Canonización
- 18 de enero de 1174

Biografía de San Bernardo de Claraval
Introducción
San Bernardo de Claraval fue uno de los grandes maestros espirituales
del siglo XII y una de las figuras decisivas de la expansión
cisterciense. Monje por vocación y abad durante casi toda su vida
adulta, unió la contemplación a un extraordinario servicio a la Iglesia.
Intervino en conflictos eclesiales, escribió a papas, obispos, monjes y
gobernantes, predicó, fundó monasterios y dejó una obra espiritual de
enorme influencia.
El centro de su pensamiento no fue su propia persona, sino Jesucristo.
Benedicto XVI subrayó que para Bernardo el verdadero conocimiento de
Dios nace de una experiencia personal y profunda de Cristo y de su amor.
De esa centralidad de Jesús procede también el título tradicional de
Doctor Mellifluus: su enseñanza sobre Cristo fue comparada con la miel
por su dulzura y fuerza espiritual.
Su amor a la Virgen María ocupa asimismo un lugar destacado en su
predicación. Sin embargo, una biografía rigurosa debe distinguir entre
los textos auténticos de Bernardo, los hechos históricamente
documentados y las tradiciones devocionales que crecieron posteriormente
alrededor de su figura. Esta ficha conserva esa distinción en todo
momento.
Vida completa y cronológica
1090: nacimiento y formación
Bernardo nació en 1090 en Fontaines, cerca de Dijon, en Borgoña, dentro
de una familia numerosa y acomodada. Fuentes eclesiales modernas
identifican a sus padres como Tescelin y Aleth de Montbard. Fue el
tercero de siete hijos.
De joven estudió las artes liberales, especialmente gramática, retórica
y dialéctica, en la escuela de los canónigos de Saint-Vorles, en
Châtillon-sur-Seine. La muerte de su madre le afectó profundamente. Con
el paso de los años fue madurando en él la decisión de entregarse a Dios
en la vida monástica.
Entrada en Cîteaux
Hacia 1112, Bernardo entró en Cîteaux, monasterio fundado pocos años
antes con el deseo de vivir la Regla de san Benito con mayor sencillez,
pobreza y austeridad. Su decisión tuvo una repercusión excepcional:
acudió acompañado por un numeroso grupo de familiares y amigos,
tradicionalmente cifrado en torno a treinta hombres.
La vida en Cîteaux estaba marcada por la oración litúrgica, el trabajo,
el silencio, la pobreza y la disciplina comunitaria. Bernardo se entregó
con gran intensidad a ese ideal. Su austeridad fue en ocasiones tan
exigente que afectó a una salud que sería frágil durante buena parte de
su vida.
1115: fundación de Claraval
En 1115, san Esteban Harding, abad de Cîteaux, envió al joven Bernardo
con un grupo de monjes a establecer una nueva fundación. El lugar
recibió el nombre de Clairvaux, Claraval o “valle claro”. Bernardo fue
su primer abad y permaneció unido a aquella comunidad hasta su muerte.
Los comienzos fueron difíciles, pero Claraval creció rápidamente. La
personalidad de Bernardo atrajo numerosas vocaciones y la casa se
convirtió en uno de los principales centros de expansión cisterciense.
Las cifras transmitidas por distintas fuentes no son completamente
uniformes, pero todas coinciden en que la influencia de Claraval sobre
la expansión del Císter fue extraordinaria. La propia historia de la
abadía recuerda que cientos de casas terminaron formando parte de su
filiación.
Abad, maestro espiritual y reformador
Bernardo defendía una vida monástica sobria y centrada en Dios. Reclamó
moderación en la comida, el vestido y los edificios, e insistió en la
atención a los pobres. Su ideal no era la pobreza por sí misma, sino una
libertad interior que permitiera buscar a Dios sin distracciones.
Su formación espiritual bebía continuamente de la Sagrada Escritura y de
los Padres de la Iglesia. Sus escritos muestran un conocimiento bíblico
profundamente asimilado. Para él, el estudio debía conducir a la
caridad: saber para amar mejor a Dios, edificarse a uno mismo y servir
al prójimo.
Servicio a la unidad de la Iglesia
A partir de 1130 Bernardo tuvo que abandonar con frecuencia la soledad
monástica para intervenir en graves asuntos eclesiales. Durante el cisma
provocado por la doble elección pontificia de Inocencio II y Anacleto
II, puso su influencia al servicio de la causa de Inocencio II y trabajó
por restablecer la unidad eclesial.
Su prestigio hizo que obispos, papas y gobernantes recurrieran a él como
consejero y mediador. Pío XII lo describió como un hombre que, cuando la
Iglesia estaba desgarrada por conflictos, empleaba sus fuerzas en
restaurar la concordia. Bernardo, sin embargo, siguió considerándose
ante todo monje y abad.
Controversias teológicas y defensa de la fe
Bernardo intervino también en las disputas teológicas de su tiempo. Se
opuso a algunas tesis de Pedro Abelardo y solicitó la intervención de la
autoridad de la Iglesia. Benedicto XVI recordó que, aunque Bernardo
desconfiaba de un uso de la dialéctica que pudiera separar la
inteligencia de la fe, no rechazaba la razón; insistía en que el
conocimiento teológico debía permanecer unido a la verdad revelada, la
oración y la caridad.
Combatió asimismo corrientes que despreciaban la materia y el cuerpo
humano. Para Bernardo, la creación era obra de Dios y el misterio de la
Encarnación impedía despreciar aquello que Dios mismo había asumido en
Cristo.
Defensa de los judíos
En el contexto de la predicación de la Segunda Cruzada se produjeron
graves ataques contra comunidades judías. Bernardo se opuso a esa
violencia. Benedicto XVI recordó expresamente que defendió a los judíos
y condenó los brotes de antisemitismo de su tiempo.
Cuando el monje Radulfo promovió ataques contra judíos en la región del
Rin, Bernardo intervino contra aquella predicación. Sus cartas
rechazaron que los judíos fueran perseguidos, asesinados o expulsados.
Esta actuación debe entenderse dentro de su época y de sus categorías
teológicas medievales, pero constituye un dato histórico importante de
su acción pública.
La Segunda Cruzada
Bernardo participó activamente en la predicación de la Segunda Cruzada a
petición de la autoridad pontificia. Su palabra movilizó a príncipes y
pueblos de Europa. La expedición terminó en fracaso, un episodio
doloroso que marcó también los últimos años del santo.
Una presentación fiel de su vida no debe ocultar esta participación ni
juzgarla de forma simplista. Perteneció al contexto religioso y político
del siglo XII. Pío XII recordó que Bernardo actuó por mandato del Romano
Pontífice y que puso su prestigio al servicio de una empresa que la
cristiandad latina de su tiempo entendía como defensa de los lugares
santos.
Escritor y maestro de vida espiritual
A pesar de sus viajes y responsabilidades, Bernardo dejó una obra
literaria inmensa: tratados, sermones y cartas. Entre sus escritos más
conocidos se encuentran Sobre el amor de Dios (De diligendo Deo), Los
grados de humildad y soberbia (De gradibus humilitatis et superbiae), la
Apología dirigida a Guillermo de Saint-Thierry, Sobre la consideración
(De consideratione), escrita para el papa Eugenio III, y sus célebres
Sermones sobre el Cantar de los Cantares.
Su espiritualidad es profundamente cristocéntrica. Jesús no es para
Bernardo una idea abstracta, sino el Señor vivo al que el cristiano está
llamado a conocer y amar. Benedicto XVI resumió esta perspectiva
explicando que, para el abad de Claraval, la fe es encuentro personal
con Jesucristo, experiencia de su cercanía, amistad y amor.
Bernardo y la Virgen María
Bernardo dedicó páginas de extraordinaria belleza a la Virgen María. En
sus homilías sobre la Anunciación presenta a María siempre en relación
con Cristo y con el misterio de la Encarnación. Su exhortación a mirar a
María como estrella en medio de las pruebas se convirtió en uno de los
textos marianos más conocidos de la tradición latina.
Esta profunda devoción mariana está sólidamente documentada en sus
escritos. Distinto es el caso de ciertos relatos de apariciones marianas
difundidos siglos después: pertenecen a la tradición hagiográfica e
iconográfica y no deben confundirse con hechos históricos demostrados.
Últimos años y muerte
En 1145 uno de sus antiguos discípulos, Bernardo Paganelli, fue elegido
papa con el nombre de Eugenio III. Para él escribió Bernardo Sobre la
consideración, obra en la que reflexiona sobre las responsabilidades del
ministerio pontificio y la necesidad de que la actividad pastoral
permanezca arraigada en la contemplación.
Durante sus últimos años su salud se deterioró y tuvo que reducir los
viajes, aunque continuó interviniendo cuando consideraba que la Iglesia
o la paz lo requerían. Murió en Claraval el 20 de agosto de 1153,
rodeado por su comunidad. Había pasado cerca de cuatro décadas como
abad.
Contexto histórico
San Bernardo vivió en una Europa en transformación. El siglo XII conoció
una gran expansión de la vida monástica, el crecimiento de las ciudades,
nuevas escuelas teológicas, tensiones entre poderes civiles y
eclesiásticos y un fuerte deseo de reforma dentro de la Iglesia.
El Císter había nacido en 1098 como una renovación de la vida
benedictina, con énfasis en la sencillez, la pobreza evangélica, el
trabajo y una observancia rigurosa de la Regla de san Benito. Bernardo
no fue fundador de Cîteaux, pero se convirtió en el gran impulsor de su
expansión.
Su vida coincidió además con el cisma de 1130, las controversias
teológicas en torno a Abelardo, la lucha contra movimientos considerados
heréticos y el desarrollo de la Segunda Cruzada. Estos hechos explican
por qué un monje que deseaba la soledad terminó ejerciendo una
influencia extraordinaria en la vida pública de la Iglesia medieval.
Canonización y reconocimiento como Doctor de la Iglesia
Bernardo fue canonizado por el papa Alejandro III el 18 de enero de
1174, apenas veintiún años después de su muerte. Se conservan
testimonios documentales medievales relacionados con su canonización, y
Pío XII citó expresamente la valoración de Alejandro III sobre la
santidad, fe, doctrina y fecundidad apostólica del abad de Claraval.
Su canonización pertenece a una época muy anterior al procedimiento
moderno de las causas de los santos. Por tanto, no debe reconstruirse
artificialmente como si hubiera seguido las fases actuales de siervo de
Dios, venerable, beatificación con milagro médico y canonización con un
segundo milagro.
En 1830, el papa Pío VIII lo proclamó Doctor de la Iglesia. La tradición
lo conoce como Doctor Mellifluus, el “Doctor Melifluo”, por la dulzura y
fuerza de su doctrina, particularmente cuando habla de Jesucristo. En
1953, con motivo del octavo centenario de su muerte, Pío XII le dedicó
la encíclica Doctor Mellifluus.
Milagros canónicamente reconocidos
No debe aplicarse retroactivamente a la canonización medieval de san
Bernardo el sistema médico y procesal propio de las causas
contemporáneas. Las fuentes eclesiales consultadas confirman su
canonización y recuerdan los signos atribuidos a su apostolado, pero no
ofrecen una relación de “milagros de canonización” estructurada con
beneficiario, diagnóstico, junta médica y decreto tal como sucede en
causas modernas.
Por ello, esta ficha no inventa nombres de beneficiarios, enfermedades,
fechas o decretos que no puedan documentarse. Cuando se encuentren
estudios críticos o documentos medievales que permitan individualizar un
prodigio tenido en cuenta en su canonización, podrá añadirse con su
fuente exacta y distinguiendo siempre el procedimiento medieval del
actual.
Prodigios y relatos hagiográficos
Las vidas antiguas y la tradición cisterciense atribuyeron a san
Bernardo numerosas curaciones y hechos extraordinarios. La existencia de
esa tradición es histórica; la verificación individual de cada relato es
otra cuestión.
Una fuente reciente del Estado de la Ciudad del Vaticano recoge,
expresamente “según la tradición”, que durante los difíciles comienzos
de Claraval la comunidad recibió una donación providencial equivalente a
sus necesidades después de haberse confiado a la oración. Al presentarlo
la propia fuente como tradición, esta ficha lo conserva únicamente como
relato hagiográfico, no como milagro reconocido mediante un proceso
canónico moderno.
La novena histórica de 1735 que se reproduce al final contiene también
diversos relatos milagrosos propios de la literatura devocional de su
época. Su inclusión se hace como documento histórico de piedad católica
y no convierte automáticamente esos relatos en hechos biográficos
demostrados ni en milagros canónicamente reconocidos.
Vida mística, experiencias espirituales y tradiciones posteriores
La dimensión mística de Bernardo está sólidamente documentada en sus
propios escritos. Pío XII presenta su espiritualidad como una ascensión,
mediante la meditación, la contemplación y el amor, hacia la unión con
Dios. Esta experiencia no necesita apoyarse en leyendas posteriores: sus
Sermones sobre el Cantar de los Cantares y sus demás obras bastan para
mostrar la profundidad de su vida contemplativa.
Con el paso de los siglos surgieron relatos iconográficos como la
llamada Lactatio Bernardi, según la cual la Virgen habría aparecido al
santo y le habría comunicado milagrosamente leche. Museos como el Prado
y el Museo de Bellas Artes de Gante identifican explícitamente el
episodio como leyenda o tradición iconográfica. Por ello, no se presenta
aquí como un hecho histórico comprobado ni como revelación privada
reconocida por la Iglesia.
También existe una tradición artística sobre el abrazo de Cristo
crucificado a Bernardo, conocida como Amplexus Bernardi. De nuevo, debe
entenderse dentro de la historia de la devoción y la iconografía, no
como un dato histórico seguro de su biografía.
Espiritualidad y enseñanza
Jesucristo en el centro
Para Bernardo, la vida cristiana alcanza su verdad cuando conduce a un
encuentro real con Cristo. Su teología nace de la Escritura rezada y de
una experiencia de amor. La doctrina no es mera acumulación de
conocimientos: debe transformar la vida y llevar a amar a Dios y al
prójimo.
El amor de Dios
En Sobre el amor de Dios desarrolla un itinerario espiritual en el que
el hombre aprende progresivamente a amar a Dios por Él mismo. El amor
cristiano no termina en el sentimiento: ordena la voluntad, purifica el
corazón y conduce a la caridad.
Humildad
La humildad es una de las grandes claves de su vida monástica. Bernardo
rechazó honores eclesiásticos y enseñó que el conocimiento sin caridad
puede hinchar el corazón. La verdadera sabiduría reconoce que todo don
procede de Dios.
María
Su devoción mariana está enteramente orientada a Cristo. María aparece
como Madre del Verbo encarnado, modelo de obediencia y ayuda para el
discípulo. La célebre imagen de la estrella expresa esta confianza: en
las pruebas, el cristiano es invitado a mirar a María y, siguiéndola,
permanecer orientado hacia Cristo.
Iglesia y servicio
Aunque amaba la clausura monástica, entendía que la caridad podía exigir
salir de ella. Su vida muestra la tensión fecunda entre contemplación y
servicio. Fue consejero, mediador y escritor porque consideró que la
Iglesia necesitaba su ayuda.
Devoción y patronazgos
San Bernardo ocupa un lugar privilegiado en la memoria espiritual de la
familia cisterciense. Su fiesta litúrgica se celebra el 20 de agosto y
su doctrina continúa siendo leída en monasterios, seminarios y
comunidades cristianas.
Algunas listas populares le atribuyen numerosos patronazgos —por
ejemplo, sobre profesiones concretas—, pero no se incluyen aquí como
patronazgos universales oficiales mientras no exista una fuente eclesial
suficientemente clara que los documente. Es preferible omitir un
patronazgo dudoso antes que atribuir a la Iglesia un reconocimiento que
no se ha verificado.
Sí puede hablarse con seguridad de una intensa devoción cisterciense, de
su relación histórica con Claraval y de los lugares e instituciones que
lo han elegido legítimamente como patrono particular.
Iconografía y reliquias
Iconografía
San Bernardo suele representarse con el hábito blanco cisterciense,
libro, báculo abacial y elementos que aluden a su condición de abad y
maestro espiritual. En algunas obras aparece una mitra a sus pies,
símbolo de dignidades episcopales que no buscó aceptar.
La iconografía mariana desarrolló ampliamente la Lactatio Bernardi, y
también escenas de la Virgen apareciéndose al santo. Estas imágenes
poseen valor histórico y artístico dentro de la devoción, pero sus
escenas no deben confundirse con hechos documentados de la vida del
santo.
Reliquias
San Bernardo fue sepultado en Claraval. Después de su canonización sus
restos fueron objeto de traslaciones y veneración. La Revolución
francesa provocó la dispersión y traslado de muchas reliquias y la
transformación radical de la antigua abadía.
El Ministerio de Cultura francés documenta que la catedral de
Saint-Pierre-et-Saint-Paul de Troyes conserva una châsse o relicario de
san Bernardo. Fuentes patrimoniales de Troyes señalan que allí se
veneran, entre otras reliquias atribuidas al santo, su cráneo y un
fémur. La historia de estas reliquias está vinculada a los traslados
efectuados tras la supresión de Claraval.
Lugares relacionados con san Bernardo
• Fontaine-lès-Dijon / Fontaines: Lugar de nacimiento de Bernardo,
en Borgoña.
• Châtillon-sur-Seine: Lugar de su formación juvenil en la escuela
de los canónigos de Saint-Vorles.
• Abadía de Cîteaux: Monasterio en el que abrazó la vida
cisterciense.
• Abadía de Clairvaux / Claraval: Fundación de 1115, su monasterio y
lugar de su muerte.
• Troyes: Ciudad vinculada a la historia cisterciense y donde la
catedral conserva importantes reliquias de san Bernardo.
• Europa cisterciense: Numerosos monasterios nacieron de la
filiación de Claraval y difundieron su espiritualidad por Europa.
Milagros y hechos extraordinarios relacionados con su vida
Todos los milagros proceden de Dios. Por eso indicamos siempre quién los realiza: los narrados en los Evangelios son milagros de Jesús, los de los Hechos suceden por medio del ministerio de un apóstol, y los reconocidos por la Iglesia se atribuyen a la intercesión del santo. La tradición y los testimonios devocionales se señalan como tales.
Tradición hagiográfica
Donación providencial a la comunidad
Según la tradición, su comunidad recibió providencialmente una donación correspondiente exactamente a sus necesidades.
Nota: La propia fuente del Vaticano introduce el episodio con la expresión "según la tradición"; no se clasifica como church_recognized.
Situaciones en las que se pide su intercesión
Reliquias y lugares relacionados
Lugar de nacimiento
Fontaine-les-Dijon
Fontaine-les-Dijon, Francia
Lugar de nacimiento de San Bernardo, en Borgoña.
Formación monástica
Cîteaux
Francia
Monasterio en el que ingresó hacia 1112, siguiendo con especial rigor la Regla de San Benito.
Fundación y sepultura
Claraval (Clairvaux)
Francia
Monasterio fundado por Bernardo en 1115 y donde murió el 20 de agosto de 1153.
Preguntas frecuentes sobre San Bernardo de Claraval
- ¿Cuándo nació San Bernardo?
- En 1090.
- ¿Qué orden religiosa pertenecía?
- Al Císter.
- ¿Qué monasterio fundó?
- Claraval, en 1115.
- ¿Fue Doctor de la Iglesia?
- Sí. Pío VIII lo declaró Doctor en 1830.
- ¿Cuándo fue canonizado?
- En 1174 por Alejandro III.
- ¿Predicó la Segunda Cruzada?
- Sí, y este hecho debe estudiarse dentro del contexto histórico del siglo XII.
- ¿Defendió a los judíos?
- Sí. Se opuso a brotes de violencia antijudía y Benedicto XVI destacó expresamente este aspecto.
- ¿Escribió el Memorare?
- La atribución tradicional existe, pero su autoría no está demostrada.
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Fuentes y referencias
- Benedicto XVI, Audiencia general: San Bernardo de Claraval, 21 de octubre de 2009 · vatican.va · Consultar
- Pío XII, encíclica Doctor Mellifluus, 24 de mayo de 1953 · vatican.va · Consultar
- Estado de la Ciudad del Vaticano, “20 de agosto: San Bernardo de Claraval, Doctor de la Iglesia” · vaticanstate.va · Consultar
- Vatican News, Santo del día: San Bernardo, abad y Doctor de la Iglesia · vaticannews.va · Consultar
- Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (OCSO), Nuestra Historia · ocso.org · Consultar
- Abbaye de Clairvaux, Histoire de Clairvaux · abbayedeclairvaux.com · Consultar
- Ministerio de Cultura de Francia, châsse de saint Bernard (Palissy) · pop.culture.gouv.fr · Consultar
- Ministerio de Cultura de Francia, linceul de saint Bernard (Palissy) · pop.culture.gouv.fr · Consultar
- Museo Nacional del Prado, La Virgen se aparece a san Bernardo · museodelprado.es · Consultar
- Museum of Fine Arts Ghent, The Lactation of Saint Bernard of Clairvaux · mskgent.be · Consultar
- Repositorio Institucional UNAM, Novena a honra del glorioso Patriarca y Dr. Melifluo S. Bernardo, 1735 · repositorio.unam.mx · Consultar
- Google Books / Google Play Books, Exercicios para la novena del melifluo doctor y gran padre de la Iglesia San Bernardo, Barcelona, Pablo Nadal, 1753 · play.google.com · Consultar