San Francisco Javier

Sacerdote jesuita · Misionero · Patrono universal de las misiones

San Francisco Javier se celebra el 3 de diciembre.

Festividad
3 de diciembre
Nacimiento
7 de abril de 1506
Fallecimiento
3 de diciembre de 1552
Lugar
Castillo de Javier, Reino de Navarra
Siglo
Siglo 16
Orden religiosa
Compañía de Jesús
Patronazgo
Todas las misiones
Canonización
12 de marzo de 1622
Estampa devocional de San Francisco Javier

Biografía de San Francisco Javier

Introducción

San Francisco Javier fue uno de los primeros compañeros de san Ignacio

de Loyola y el primer gran misionero de la naciente Compañía de Jesús.

En apenas diez años de misión en Asia recorrió enormes distancias,

anunció el Evangelio, atendió enfermos y presos, instruyó comunidades

cristianas, formó catequistas y abrió caminos misioneros en la India, el

sudeste asiático y Japón. Murió frente a las costas de China, cuando aún

esperaba poder entrar en aquel imperio para predicar a Cristo.

Su santidad no consiste simplemente en la extraordinaria extensión

geográfica de sus viajes. La Iglesia lo venera por la entrega de toda su

persona a la misión recibida, por su vida de oración, por su obediencia,

por su celo apostólico y por su deseo de que todos conocieran a

Jesucristo. Fue un hombre de su siglo, inserto en el complejo mundo

político y colonial portugués del XVI, y al mismo tiempo un sacerdote

que corrigió con dureza los escándalos de cristianos que contradecían

con su conducta el Evangelio que él anunciaba.

San Francisco Javier fue beatificado en 1619 y canonizado en 1622. En

1927 Pío XI lo proclamó patrono de todas las misiones junto con santa

Teresa del Niño Jesús. Su figura resume dos dimensiones inseparables de

la misión católica: salir al encuentro de los pueblos y permanecer

profundamente unido a Dios en la oración.

Vida completa y cronológica

1506: nacimiento en el Castillo de Javier

Francisco nació el 7 de abril de 1506 en el Castillo de Javier, en

Navarra. Pertenecía a la familia de Jasso y Azpilicueta. Las fuentes

jesuitas actuales recuerdan que recibió allí su primera formación y que

su infancia transcurrió en un periodo políticamente difícil para Navarra

y para su propia familia.

No nació con la idea de ser misionero. Su primera orientación fue

académica: buscó una formación universitaria que podía abrirle una

carrera prestigiosa. Esa ambición humana sería transformada gradualmente

durante sus años de París.

1525–1534: París, Pedro Fabro e Ignacio de Loyola

En septiembre de 1525 marchó a París y estudió en el Colegio de Santa

Bárbara. Allí compartió habitación con Pedro Fabro. Más tarde entró en

su vida Ignacio de Loyola, que acompañó espiritualmente a ambos.

Francisco obtuvo el grado de maestro en artes y llegó a enseñar. Durante

un tiempo aspiró a una carrera universitaria, pero el trato con Ignacio,

los Ejercicios Espirituales y la reflexión sobre el Evangelio fueron

transformando sus prioridades. Su conversión vocacional no fue

instantánea: fue un camino en el que aprendió a poner el servicio de

Dios por encima de sus proyectos personales.

El 15 de agosto de 1534, Francisco, Ignacio, Pedro Fabro y otros

compañeros se reunieron en Montmartre. Allí hicieron votos privados de

pobreza y castidad y expresaron su deseo de peregrinar a Tierra Santa y

dedicar la vida al servicio de las almas. Aquel pequeño grupo sería el

núcleo originario de la Compañía de Jesús.

1537–1540: ordenación y disponibilidad para la misión

Francisco fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1537. El proyecto de

viajar a Tierra Santa no pudo realizarse por la situación bélica del

Mediterráneo, y los compañeros decidieron ponerse a disposición del Papa

para ser enviados allí donde la Iglesia los necesitara.

En 1539 participaron en las deliberaciones que condujeron a la formación

de la Compañía de Jesús. Poco después, el rey Juan III de Portugal pidió

misioneros para los territorios portugueses de Asia. Francisco terminó

siendo elegido para aquella misión cuando otro compañero destinado

inicialmente a ella enfermó.

La decisión significaba dejar Europa y separarse de Ignacio,

probablemente para siempre. Francisco aceptó la misión como obediencia y

servicio a la Iglesia.

1541–1542: viaje a la India y llegada a Goa

Francisco partió de Lisboa el 7 de abril de 1541, el día en que cumplía

treinta y cinco años. Antes de zarpar recibió el nombramiento de nuncio

apostólico, que le otorgaba una especial responsabilidad eclesial en la

misión.

El viaje fue largo y duro, con una prolongada estancia en Mozambique.

Llegó a Goa el 6 de mayo de 1542. La ciudad era uno de los grandes

centros del Estado portugués de la India y un punto estratégico para la

expansión misionera en Asia.

En Goa comenzó predicando a los propios cristianos portugueses,

visitando cárceles y atendiendo enfermos y leprosos. Su misión no

consistía solamente en bautizar nuevos fieles: también le preocupaba que

quienes ya se llamaban cristianos vivieran de un modo coherente con la

fe.

1542–1545: la costa de Pesquería y Travancore

Francisco trabajó después entre los paravas, comunidades de pescadores

de perlas de la costa sudoriental de la India. Muchos habían recibido ya

el bautismo, pero carecían de una suficiente formación cristiana y de

sacerdotes que pudieran acompañarlos de modo estable.

El misionero recorrió aldeas, enseñó las oraciones y los fundamentos de

la fe, bautizó a quienes estaban preparados y formó catequistas que

pudieran permanecer en las comunidades cuando él siguiera viaje. Las

fuentes jesuitas recuerdan bautismos muy numerosos durante estos años;

las cifras transmitidas deben entenderse dentro de los registros y modos

de contar de la época, pero reflejan la extraordinaria amplitud de su

actividad.

Su método tenía límites propios de su contexto histórico, especialmente

por las barreras lingüísticas y culturales. En algunos lugares dependió

de intérpretes y de traducciones sencillas. La experiencia posterior,

especialmente en Japón, le llevó a prestar una atención cada vez mayor a

la cultura y al modo en que la fe era comprendida por los pueblos que

encontraba.

1545–1547: Malaca, Molucas e islas del Moro

Entre 1545 y 1547 extendió su actividad hacia Malaca y las Molucas.

Visitó comunidades cristianas, predicó, bautizó y trató de asegurar que

otros misioneros continuaran el trabajo cuando él se marchara.

La misión implicaba viajes marítimos peligrosos, enfermedades, escasez

de medios y una enorme distancia respecto de Europa. Francisco escribía

a sus compañeros y superiores para pedir personas capaces de sostener

aquellas comunidades y abrir nuevas misiones.

1547–1551: el descubrimiento misionero de Japón

En Malaca conoció a un japonés llamado Anjirō o Yajirō, citado también

en fuentes europeas como Ajiro. A través de él, Francisco descubrió la

existencia de Japón como una sociedad culta y compleja que aún no había

recibido una presencia cristiana estable.

Partió hacia Japón en 1549 y llegó a Kagoshima el 15 de agosto de ese

año. La misión japonesa le obligó a revisar algunos de sus presupuestos.

Comprendió que el prestigio cultural, la formación intelectual y los

códigos sociales tenían una gran importancia para que el mensaje fuera

escuchado. En Yamaguchi modificó incluso su modo de presentarse ante las

autoridades para conseguir permiso de predicación.

Durante aproximadamente dos años trabajó en Japón y dejó comunidades

cristianas que continuarían creciendo después de su marcha. Antes de

partir confió la misión a otros compañeros, entre ellos Cosme de Torres

y Juan Fernández.

1552: el proyecto de China y la muerte en Shangchuan

La experiencia japonesa llevó a Francisco a considerar China como una

clave cultural para la evangelización de Asia oriental. Regresó a la

India, organizó asuntos de la misión y volvió a partir en abril de 1552

con la intención de entrar en territorio chino.

Llegó a la isla de Shangchuan, situada frente a la costa de China. La

entrada de extranjeros estaba fuertemente restringida y los planes para

alcanzar Cantón fracasaron. Allí enfermó de fiebre en noviembre.

Francisco Javier murió en la madrugada del 3 de diciembre de 1552, con

cuarenta y seis años. No consiguió entrar en China. Humanamente, su

último proyecto quedó sin cumplir; desde la fe, su vida había quedado

completamente entregada a la misión recibida.

Contexto histórico y eclesial

San Francisco Javier vivió en el siglo XVI, una época de profundos

cambios religiosos, políticos y geográficos. En Europa comenzaba la

Reforma protestante, mientras la Iglesia católica emprendía un amplio

proceso de renovación. En 1540, Pablo III aprobó oficialmente la

Compañía de Jesús, de la que Javier formaba parte desde su origen.

La expansión marítima portuguesa abrió rutas hacia África y Asia y creó

estructuras políticas y comerciales que hicieron posibles algunos viajes

misioneros, pero también estuvieron vinculadas a intereses coloniales,

conflictos y abusos. La misión de Javier se desarrolló dentro de ese

mundo. Por eso es importante no confundir el Evangelio con los intereses

de un imperio: el propio Javier criticó en sus cartas la conducta

escandalosa de cristianos y autoridades cuando contradecía la fe que

decían profesar.

Su labor misionera debe comprenderse con las categorías, luces y

limitaciones del siglo XVI. La Iglesia contemporánea recibe su celo por

Cristo y su disponibilidad misionera, al mismo tiempo que desarrolla hoy

la evangelización con una conciencia más explícita del diálogo, la

libertad religiosa, el respeto a las culturas y la dignidad de cada

pueblo.

Beatificación, canonización y patronazgo

Francisco Javier fue beatificado por el papa Pablo V en 1619. El 12 de

marzo de 1622 fue canonizado por el papa Gregorio XV junto con san

Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús, san Felipe Neri y san Isidro

Labrador. La celebración de aquellas canonizaciones fue uno de los

grandes acontecimientos religiosos de la Roma del siglo XVII.

Su reconocimiento eclesial continuó creciendo. En 1748 fue proclamado

patrono de Oriente. En 1904 fue vinculado oficialmente al patronazgo de

la Obra de la Propagación de la Fe. Finalmente, el 14 de diciembre de

1927, Pío XI lo proclamó, junto con santa Teresa del Niño Jesús, patrono

de todas las misiones.

La unión de Javier y Teresa en este patronazgo expresa una intuición

profundamente católica: la misión necesita tanto a quien parte

físicamente hasta los confines de la tierra como a quien sostiene la

evangelización desde la oración, la ofrenda y la comunión con Cristo.

Milagros canónicamente reconocidos

Principio doctrinal. Todo milagro procede de Dios. Cuando la Iglesia

reconoce un milagro en relación con un santo, la gracia se atribuye a la

acción de Dios por intercesión del santo, nunca a un poder autónomo de

la persona canonizada.

La canonización de san Francisco Javier pertenece al siglo XVII y se

desarrolló según las normas y procedimientos de aquella época,

anteriores al modelo médico y procesal empleado hoy en las causas de los

santos. Las fuentes históricas de la canonización indican que los

procesos recogieron numerosos testimonios de hechos extraordinarios y

que la bula de canonización enumeraba milagros atribuidos a su

intercesión.

Sin embargo, las fuentes primarias completas de esos procesos no se

encuentran reproducidas de modo suficientemente accesible y uniforme en

las fuentes oficiales consultadas para poder ofrecer aquí, con la

precisión que exige Vidas de Santos, una lista de beneficiarios,

enfermedades, exámenes médicos y decretos equivalente a la que puede

darse en causas contemporáneas.

Por fidelidad histórica, esta ficha no atribuye nombres, diagnósticos ni

detalles concretos a supuestos ‘milagros de canonización’ mientras no se

contraste directamente la documentación primaria o una edición crítica

fiable de la causa. Esto no niega los milagros reconocidos en el proceso

histórico; evita reconstruirlos a partir de relatos secundarios

contradictorios.

La curación del P. Marcelo Mastrilli y la Novena de la Gracia

La tradición de la Novena de la Gracia está ligada a la curación del

jesuita Marcelo Mastrilli en Nápoles, ocurrida en 1633 y atribuida a la

intercesión de san Francisco Javier. Según la tradición devocional,

Mastrilli, gravemente herido, habría invocado al santo y recuperado la

salud después de una experiencia en la que Javier lo exhortó a renovar

su compromiso misionero.

Este episodio es importante para la historia de la devoción, pero no

puede presentarse como uno de los milagros utilizados para la

canonización de Javier, porque sucedió once años después de la

canonización de 1622. Su lugar correcto es la historia de la Novena de

la Gracia y de la piedad posterior.

Prodigios y tradiciones hagiográficas

Las primeras biografías y la tradición posterior atribuyeron a san

Francisco Javier numerosos prodigios: curaciones, protección en peligros

marítimos, conocimiento extraordinario de lenguas, profecías e incluso

resurrecciones. Algunos de estos relatos fueron incorporados a la

hagiografía de los siglos XVI y XVII.

La existencia de una tradición antigua y abundante no permite presentar

automáticamente cada episodio como hecho históricamente demostrado o

como milagro canónicamente reconocido. En esta ficha no se reproducen

como hechos aquellos prodigios para los que no se ha verificado una

fuente primaria suficientemente sólida.

También es conocida la tradición de un crucifijo perdido en el mar que

habría sido devuelto al santo por un cangrejo. Es una escena muy

difundida en la iconografía y la devoción, pero debe tratarse como

tradición hagiográfica y no como dato biográfico seguro.

Vida espiritual y experiencias interiores

La espiritualidad de Francisco Javier fue profundamente ignaciana. Su

vida misionera nació de los Ejercicios Espirituales, del discernimiento,

de la obediencia y de la convicción de que todo debía ordenarse a la

mayor gloria de Dios y al bien de las almas.

Sus cartas muestran a un hombre de intensa oración, capaz de combinar

una actividad casi incesante con largos momentos de trato con Dios. No

es necesario convertir esa vida interior en una colección de apariciones

o revelaciones privadas. Lo que está sólidamente documentado es su

búsqueda de la voluntad de Dios, su amor a Cristo, su confianza en la

Providencia y su deseo de servir a la Iglesia allí donde fuera enviado.

La experiencia de la misión también lo transformó. En Japón comprendió

con mayor profundidad la necesidad de conocer la cultura de aquellos a

quienes anunciaba el Evangelio y de adaptar el modo de presentarse para

poder ser escuchado. Esa capacidad de aprender en medio de la misión

forma parte de su legado.

Espiritualidad

Cristo y la misión

Para Javier, la misión no era una aventura personal, sino respuesta a

una llamada de Cristo. Su deseo de llegar más lejos nació de la

convicción de que el Evangelio era un bien que debía compartir con

quienes todavía no lo conocían.

Obediencia apostólica

Aceptó marchar a Asia cuando fue enviado y vivió su movilidad misionera

como una forma de obediencia. No eligió únicamente los lugares cómodos

ni permaneció donde su obra era ya conocida: organizaba comunidades y

continuaba hacia nuevas fronteras.

Oración en medio de la acción

Su ejemplo muestra que la actividad apostólica no sustituye la oración.

Las fuentes jesuitas insisten en que rezaba intensamente, discernía sus

decisiones y encontraba en Dios la fuerza para soportar cansancio,

soledad, enfermedad y peligros.

Amor a la Iglesia

Francisco Javier actuó como sacerdote católico, jesuita y enviado

eclesial. Su misión estuvo siempre vinculada a la Iglesia, a sus

superiores y al deseo de formar comunidades que pudieran perseverar más

allá de su presencia personal.

Caridad concreta

Antes de ser conocido como gran viajero, fue sacerdote que visitó

cárceles, atendió enfermos y se acercó a quienes vivían en los márgenes.

La misión, en él, no fue solamente enseñanza doctrinal: incluyó obras

concretas de misericordia.

Devoción y patronazgos

Patrono universal de las misiones

El patronazgo más importante y universalmente documentado de san

Francisco Javier es el de las misiones. Pío XI lo proclamó patrono de

todas las misiones junto con santa Teresa del Niño Jesús en 1927.

Es especialmente invocado por misioneros, comunidades evangelizadoras,

personas llamadas a salir de su propia cultura para servir a otros

pueblos y fieles que rezan por la extensión del Evangelio.

Patrono de Oriente y de la Propagación de la Fe

La tradición pontificia también lo reconoció como patrono de Oriente en

1748 y patrono de la Obra de la Propagación de la Fe en 1904. Estos

títulos reflejan la dimensión universal que la Iglesia vio en su

vocación misionera.

Navarra y Javier

Su tierra natal conserva una devoción particularmente intensa. Tras su

canonización, su figura quedó profundamente unida a la identidad

católica de Navarra y fue reconocido históricamente como copatrono del

antiguo Reino junto con san Fermín. El Castillo y la Basílica de Javier

son hoy un importante lugar de peregrinación.

Iconografía y reliquias

Iconografía

San Francisco Javier suele representarse como sacerdote jesuita y

misionero, con crucifijo, estola o sobrepelliz, en actitud de predicar,

bautizar o contemplar la cruz. La iconografía misionera también lo sitúa

junto al mar o en escenas relacionadas con sus viajes por Asia.

Algunas representaciones incluyen episodios prodigiosos transmitidos por

la tradición, como el crucifijo devuelto por un cangrejo. Cuando estas

escenas aparezcan en imágenes, deben entenderse como iconografía

hagiográfica y no como prueba histórica del episodio.

El cuerpo en Goa

Después de su muerte en Shangchuan, el cuerpo de Francisco Javier fue

trasladado primero a Malaca y posteriormente a Goa. Sus restos se

veneran hoy en la Basílica del Bom Jesus, uno de los principales lugares

de peregrinación cristiana de la India.

La Iglesia local organiza periódicamente exposiciones solemnes de las

reliquias para la veneración de los fieles. Vatican News documentó la

exposición celebrada en Goa en 2024–2025.

El antebrazo derecho en Roma

Desde 1614, el antebrazo derecho de san Francisco Javier se conserva

como reliquia en la iglesia del Gesù, en Roma, iglesia madre de la

Compañía de Jesús. La tradición devocional relaciona especialmente esta

reliquia con la mano con la que bautizó y bendijo durante sus años de

misión.

Lugares de culto y memoria

Castillo y Basílica de Javier, Navarra

Lugar de nacimiento del santo y centro principal de su memoria en

Navarra. Las Javieradas y la Novena de la Gracia mantienen viva una

antigua tradición de peregrinación.

Basílica del Bom Jesus, Goa

Custodia el cuerpo de san Francisco Javier y es uno de los grandes

centros de su devoción en Asia.

Iglesia del Gesù, Roma

Conserva el antebrazo derecho del santo y recuerda su vínculo con san

Ignacio y la Compañía de Jesús.

Kagoshima y otros lugares de Japón

Recuerdan la llegada de Javier en 1549 y el comienzo de la presencia

misionera jesuita en Japón.

Shangchuan, China

Isla donde murió el 3 de diciembre de 1552 mientras esperaba poder

entrar en China continental.

Escritos y cartas

San Francisco Javier dejó una importante correspondencia. Sus cartas a

san Ignacio, a otros jesuitas y a responsables eclesiales permiten

conocer de primera mano su actividad, sus necesidades, sus esperanzas y

también las dificultades de la misión.

Las cartas son una fuente mucho más segura para conocer su pensamiento

que las numerosas frases breves que circulan en internet bajo su nombre.

En Vidas de Santos solo deben atribuirse literalmente a Javier aquellas

expresiones cuya procedencia pueda localizarse en sus escritos

auténticos o en una edición crítica fiable.

Santos relacionados

• San Ignacio de Loyola — amigo, compañero y fundador de la Compañía de

Jesús; acompañó espiritualmente la conversión vocacional de Javier.

• San Pedro Fabro — compañero de habitación en París y miembro del grupo

de Montmartre.

• Santa Teresa del Niño Jesús — proclamada junto con san Francisco

Javier patrona de todas las misiones en 1927.

• San Pablo Miki y compañeros mártires — pertenecen a la posterior

historia del cristianismo japonés iniciado por las primeras misiones

del siglo XVI.

Oraciones a San Francisco Javier

Otra oración

Oración atribuida a San Francisco Javier

Eterno Dios, Criador de todas las cosas : acordaos qué Vos criasteis las almas de los infieles haciéndolas a vuestra…

Fuente: Devocionario Católico — devocionario.com

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Otra oración

A las cinco llagas

Señor mío Jesucristo, en cuya mano están todas las cosas, y no hay nadie que pueda resistir vuestra voluntad, que os…

Fuente: Devocionario Católico — devocionario.com

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Otra oración

Afectos de amor

Para serviros, Dios mío, no me mueve el terror de vuestra mano arrojando rayos, ni el horror del fuego del infierno…

Fuente: Devocionario Católico — devocionario.com

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Otra oración

Acto de amor

¡Oh Dios mío! Yo os amo; y no os amo porque me salvéis, o porque castiguéis con fuego eterno a los que no os aman. Vos,…

Fuente: Devocionario Católico — devocionario.com

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¿De qué es patrono San Francisco Javier?

Situaciones en las que se pide su intercesión

Reliquias y lugares relacionados

  • Lugar de nacimiento

    Castillo de Javier

    Javier, España

    Lugar de nacimiento de San Francisco Javier, cerca de Pamplona, Navarra.

  • Lugar de fallecimiento

    Isla de Shangchuan (Sancian)

    China

    Lugar donde murió el 3 de diciembre de 1552 mientras intentaba entrar en China.

  • Sepultura

    Basílica del Bom Jesus

    Goa, India

    Lugar donde son venerados sus restos, trasladados desde la isla de Shangchuan pasando por Malaca.

Preguntas frecuentes sobre San Francisco Javier

¿Dónde nació San Francisco Javier?
En el castillo de Javier, Navarra, en 1506.
¿Era jesuita?
Sí, fue uno de los primeros compañeros de San Ignacio.
¿Dónde fue misionero?
Principalmente en India, sudeste asiático y Japón.
¿Llegó a China?
Murió en una isla frente a la costa china mientras intentaba entrar en el país.
¿Cuándo murió?
El 3 de diciembre de 1552.
¿Dónde está su cuerpo?
En la Basílica del Bom Jesus de Goa.
¿Cuándo fue canonizado?
En 1622 por Gregorio XV.
¿Existe una novena auténticamente documentada?
Sí, existe la tradicional Novena de la Gracia, con historia devocional documentada.

También puede interesarte

Fuentes y referencias

  • Compañía de Jesús — Curia General, ‘San Francisco Javier’: biografía oficial jesuita con cronología de París, ordenación, misión en India, Japón y muerte en Shangchuan. Enlace · jesuits.global · Consultar
  • Estado de la Ciudad del Vaticano — ‘3 December: Saint Francis Xavier, Patron of the Missions’: síntesis biográfica, beatificación, canonización y patronazgos. Enlace · vaticanstate.va · Consultar
  • Vatican News — ‘San Francisco Javier, sacerdote jesuita’: misión en Asia, muerte, reliquias, beatificación, canonización y patronazgos. Enlace · vaticannews.va · Consultar
  • Santa Sede — san Juan Pablo II, Divini Amoris Scientia (19 de octubre de 1997): recuerda que Pío XI proclamó en 1927 a santa Teresa del Niño Jesús patrona de las misiones junto con san Francisco Javier. Enlace · vatican.va · Consultar
  • Jesuitas de España — Misal propio de la Compañía de Jesús, 3 de diciembre: resumen litúrgico oficial de san Francisco Javier y textos propios de su fiesta. Enlace · jesuitas.es · Consultar
  • Vatican News — 400º aniversario de las canonizaciones de 1622: confirma la canonización de Francisco Javier el 12 de marzo de 1622 junto con Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Isidro Labrador y Felipe Neri. Enlace · vaticannews.va · Consultar
  • Vatican News — exposición de las reliquias de san Francisco Javier en Goa (2024): historia del traslado del cuerpo y veneración en la Basílica del Bom Jesus. Enlace · vaticannews.va · Consultar
  • Archivo Real y General de Navarra — IV Centenario de la canonización de San Francisco Javier: beatificación en 1619, canonización en 1622 y desarrollo de su patronazgo navarro. Enlace · navarra.es · Consultar
  • Wikisource — Blessed Be God: A Complete Catholic Prayer Book, ‘Novena of Grace in honor of St. Francis Xavier’, pp. 311–312: texto histórico de dominio público utilizado para la oración tradicional de la novena. Enlace · en.wikisource.org · Consultar
  • idad de Granada, Fondo Antiguo — impreso de 1622 sobre las canonizaciones y milagros atribuidos en torno a la celebración. Se utiliza como referencia histórica, no para reconstruir sin comprobación los casos individuales del proceso. Enlace · digibug.ugr.es · Consultar