San Cleofás
Discípulo del Señor y testigo de Cristo resucitado en Emaús
San Cleofás se celebra el 25 de septiembre.
- Festividad
- 25 de septiembre
- Siglo
- Siglo 1

Biografía de San Cleofás
Introducción
San Cleofás es uno de esos discípulos cuyo nombre aparece una sola vez en el Nuevo Testamento y, sin embargo, queda unido para siempre a una de las páginas más hermosas de la Pascua: el camino de Emaús. Cleofás y otro discípulo abandonan Jerusalén abatidos por la muerte de Jesús. El Resucitado se acerca sin ser reconocido, escucha su tristeza, les explica las Escrituras y finalmente se manifiesta al partir el pan.
La historia de Cleofás es particularmente valiosa porque muestra un itinerario espiritual completo: de la decepción a la fe, de la incomprensión a la inteligencia de las Escrituras, del camino de huida al regreso misionero a Jerusalén. Su santidad se contempla en esa experiencia pascual y en la antigua veneración de la Iglesia.
Un discípulo en la crisis de la Pasión
El Evangelio de Lucas no ofrece datos sobre su nacimiento, familia o profesión. Lo presenta simplemente como discípulo. Tras la crucifixión, Cleofás y un compañero caminaban desde Jerusalén hacia una aldea llamada Emaús. Sus palabras muestran que habían esperado que Jesús fuera el redentor de Israel y que su muerte había quebrado muchas de sus expectativas.
Conocían ya el testimonio de las mujeres sobre el sepulcro vacío, pero todavía no comprendían plenamente la Resurrección. Esta mezcla de información y falta de fe convierte el episodio en una imagen muy humana del discípulo confundido.
Jesús se acerca en el camino
Cristo resucitado se aproxima y camina con ellos, pero sus ojos no son capaces de reconocerlo. Jesús permite que expresen su dolor y después les reprocha su lentitud para creer lo anunciado por los profetas. Comenzando por Moisés y siguiendo por las Escrituras, les explica lo que se refería al Mesías.
La Iglesia ha visto aquí una gran catequesis pascual: la Escritura se comprende plenamente a la luz de Cristo muerto y resucitado.
“Quédate con nosotros” y la fracción del pan
Al acercarse a la aldea, Jesús hace ademán de seguir adelante. Los discípulos insisten: “Quédate con nosotros”. Esa hospitalidad abre la escena a su culminación. Sentado a la mesa, Jesús toma el pan, pronuncia la bendición, lo parte y se lo da. Entonces se les abren los ojos y lo reconocen.
El relato posee una evidente resonancia eucarística. Sin reducir el texto únicamente a una descripción litúrgica, la tradición católica ha reconocido en él la profunda unidad entre Palabra y fracción del pan.
Regreso a Jerusalén
Los dos discípulos se levantan aquella misma hora y regresan a Jerusalén. El miedo y la tristeza ya no los empujan lejos de la comunidad; la experiencia del Resucitado los devuelve a los Once y a los demás discípulos. Ellos cuentan lo sucedido en el camino y cómo habían reconocido al Señor al partir el pan.
El Evangelio no continúa la biografía de Cleofás. Todo lo que se diga sobre su vida posterior pertenece a tradiciones locales y no puede afirmarse con la misma certeza que el episodio lucano.
Contexto histórico y bíblico
El relato se sitúa inmediatamente después de la Pascua de Jesús. Los discípulos intentaban comprender cómo podía encajar la muerte violenta del Mesías con las promesas de Dios. La catequesis del Resucitado muestra que la cruz no fue el fracaso final, sino que debe leerse dentro del designio de salvación.
La identificación exacta de Emaús ha sido discutida durante siglos. Diversos lugares de Tierra Santa reclaman la memoria del episodio. La Custodia franciscana mantiene una tradición viva en El Qubeibeh, donde celebra a Cleofás y a su compañero.
Cleofás y Clopás: una identificación incierta
En Jn 19,25 aparece un “Clopás”, relacionado con una María presente junto a la cruz. A lo largo de la historia algunos autores han identificado a Clopás con Cleofás; otros los distinguen. Los nombres están próximos, pero el Nuevo Testamento no declara que sean la misma persona.
Por rigor, esta ficha no da por segura la identificación ni construye parentescos de Jesús a partir de ella. Se conserva lo que sabemos con certeza: Lucas nombra a Cleofás como uno de los discípulos de Emaús.
Reconocimiento eclesial: culto antiguo
San Cleofás no pasó por un proceso moderno de canonización. Su memoria nace del Evangelio y de la tradición de los Santos Lugares. El santuario de Emaús-El Qubeibeh mantiene cada año una celebración dedicada a los discípulos que reconocieron al Señor resucitado.
Este tipo de culto se apoya en la memoria bíblica y en la continuidad de la veneración cristiana.
Devoción y patronazgos
San Cleofás es un intercesor especialmente significativo para quienes atraviesan crisis de fe, decepciones, duelo o confusión. Su camino enseña que Cristo puede estar presente antes de que el discípulo sea capaz de reconocerlo.
También es una figura profundamente eucarística y bíblica: invita a escuchar las Escrituras y a reconocer al Señor en la fracción del pan.
Iconografía y reliquias
Normalmente aparece en escenas del camino de Emaús o de la cena: dos discípulos junto a Cristo peregrino, o los tres en la mesa en el momento de partir el pan. Puede llevar bastón o manto de viajero.
No existe una tradición universalmente segura sobre reliquias corporales de Cleofás. La veneración se concentra más bien en los lugares asociados al episodio evangélico.
Lugares de culto y peregrinación
Santuario franciscano de Emaús-El Qubeibeh, Tierra Santa: lugar de una tradición viva sobre Cleofás y el compañero de Emaús. Jerusalén: punto de partida y regreso del relato de Lucas. Abu Gosh y Nicópolis/Amwás: otros lugares históricamente propuestos para la localización de Emaús. Iglesias y comunidades dedicadas a Cristo resucitado y al misterio de Emaús.
Qué nos enseña San Cleofás
Cristo puede caminar a nuestro lado incluso cuando no somos capaces de reconocerlo. La Escritura ilumina el sufrimiento cuando se lee desde el misterio pascual. La hospitalidad abre espacio al encuentro con Dios. La Eucaristía no encierra al discípulo: lo envía de nuevo a la comunidad y a la misión. La fe cristiana transforma la huida en regreso y la tristeza en testimonio.
Milagros y hechos extraordinarios relacionados con su vida
Todos los milagros proceden de Dios. Por eso indicamos siempre quién los realiza: los narrados en los Evangelios son milagros de Jesús, los de los Hechos suceden por medio del ministerio de un apóstol, y los reconocidos por la Iglesia se atribuyen a la intercesión del santo. La tradición y los testimonios devocionales se señalan como tales.
Relato histórico
Milagros canónicamente reconocidos
No existen milagros de beatificación o canonización, pues no hubo causa moderna. El gran “signo” asociado a Cleofás es el propio acontecimiento evangélico de la manifestación del Resucitado, que pertenece al núcleo de la fe pascual y no debe describirse como un milagro posterior atribuido a su intercesión.
Las gracias devocionales que los fieles puedan atribuir a su intercesión pertenecen a la piedad privada.
Preguntas frecuentes sobre San Cleofás
- ¿Dónde aparece Cleofás en la Biblia?
- En Lc 24,18, como uno de los dos discípulos que caminaban hacia Emaús.
- ¿Quién era el otro discípulo?
- El Evangelio no lo nombra. La tradición de Tierra Santa lo identifica en algunas celebraciones como Simeón, pero el texto bíblico no lo especifica.
- ¿Cleofás es el mismo Clopás de Jn 19,25?
- Es una identificación tradicional posible, pero no puede darse por segura.
- ¿Dónde estaba Emaús?
- No existe consenso definitivo. El Qubeibeh, Abu Gosh y Nicópolis son algunos de los lugares propuestos.
- ¿Qué significa reconocer a Jesús al partir el pan?
- En el relato expresa la manifestación del Resucitado y ha sido leído desde antiguo con una fuerte resonancia eucarística.
- ¿Cuándo se celebra?
- El 25 de septiembre.
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