Oh glorioso san Simón, apóstol de Cristo, tú que fuiste elegido entre los Doce para caminar a su lado, venimos hoy a ti con confianza. Tú que eres llamado «el Zelote», porque tu corazón ardía de fervor por la ley de Dios, alcánzanos una fe ardiente y un amor sin tibieza.
San Simón, tú que lo dejaste todo para seguir a Jesús, enséñanos a poner al Señor por encima de todas las cosas. Líbranos de apegos inútiles, distracciones y compromisos, para que caminemos con paso firme por la senda del Evangelio.
Apóstol misionero, tú que llevaste la luz de Cristo a tierras lejanas y afrontaste la persecución por amor a tu Maestro, haznos valientes en nuestro testimonio. Inspira la verdad en nuestras palabras y la caridad en nuestras obras, para que con toda nuestra vida proclamemos la alegría del Evangelio.
San Simón, celoso del Reino, intercede por los cristianos tentados por la tibieza y el desánimo. Aviva en nosotros el fuego de la oración, el gusto por la Palabra de Dios y la pasión por el servicio. Enséñanos a no tener miedo de dar la vida por Cristo, incluso en las pequeñas cosas de la vida cotidiana.
Fiel mártir, tú que sellaste tu testimonio con tu sangre, apoya a los que hoy sufren a causa de su fe. Protege a las Iglesias perseguidas, fortalece a los misioneros y mantén viva en nosotros la esperanza de la victoria del Resucitado.
Oh poderoso intercesor, presenta nuestras oraciones ante el trono de Dios. Obtén para nosotros la perseverancia en la prueba, la alegría en medio de nuestras luchas y la gracia de permanecer fieles hasta el final. Que nuestras vidas sean llamas que iluminen y calienten, para gloria de Dios y servicio de nuestros hermanos.
San Simón el Zelote, ruega por nosotros y haz que seamos fieles testigos de Cristo.
Amén.
Después: Padrenuestro · Ave María · Gloria
Fuente: La Tienda de Lourdes (la-tienda-de-lourdes.com)