Milagro reconocido por la Iglesia

José Luis Gómez Muntán, S.J. — milagro para la canonización

Relacionado con San José María Rubio.

Atribuido a la intercesión de San José María Rubio.

El segundo milagro estuvo relacionado con el jesuita José Luis Gómez Muntán. En 1987 fue intervenido por un carcinoma epidermoide pulmonar que, por su localización y extensión, no pudo ser extirpado quirúrgicamente. Recibió tratamiento paliativo y el pronóstico era muy grave. Su superior, unido por vínculos familiares a la memoria del Padre Rubio, pidió expresamente la intercesión del beato. Contra el pronóstico inicial, el enfermo se recuperó y las comprobaciones posteriores mostraron la desaparición del proceso tumoral. Gómez Muntán pudo retomar una vida activa durante muchos años. La Santa Sede no ofrece en la carta decretal todos los detalles médicos, pero sí deja constancia de que el 23 de abril de 2002 fue promulgado, en presencia de san Juan Pablo II, el decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del beato José María Rubio. Ese reconocimiento abrió el camino inmediato a la canonización de 2003.

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